miércoles, 23 de noviembre de 2011

Haiku, mon amour...

Entre las curiosidades que uno se puede encontrar sobre el haiku en internet, tenemos este relato que tiene como eje el haiku...bueno, su métrica...como casi siempre... (El relato en sí empieza sobre el minuto 2:35)

martes, 22 de noviembre de 2011

Haiku 59


viento entre montañas -
una hoguera de hojas secas
en el huerto

viernes, 18 de noviembre de 2011

Haiku 58



luna creciente...
en un hueco sin coches,
las hojas secas




domingo, 16 de octubre de 2011

Haiku 57





luna llena de otoño -
unos higos secos
en el plato

Haiku 56



suenan campanas -
entra la luz de la tarde
por las vidrieras

sábado, 1 de octubre de 2011

Haiku 55




amanece...
me vuelve a soprender
la luna llena

Teatro infantil


Esta es la portada del libro que me acaba de publicar la editorial CCS. Es una obra de Navidad en dos actos para 29 personajes.


martes, 20 de septiembre de 2011

El Hierro (haibun)

EL HIERRO (haibun-recuerdo de la visita a la Isla de El Hierro con mis alumnos/as)

Los japoneses se refieren a la soledad con la expresión “kodoku” (). Y así se tendría que llamar la isla canaria de El Hierro: “soledad”. Algunos también podrían llamarla “la isla del silencio”, pero no sería apropiado. El silencio no siempre va unido a la soledad. En El Hierro hay muchos sonidos inconfundibles, pero tan solo uno casi permanente: el viento.

El sonido del viento en las cumbres, en el camino, en los acantilados…

Llegamos con el amanecer. El sol está despuntando y en la isla se perciben las primeras luces. Es un color especial, un color típico de la mañana, fusionado con el sonido del mar y del viento. Pero no solo hay sol. Las nubes cubren toda la isla, como casi todos los día


mañana soleada -

sobre el acantilado,

nubes negras


La senda es sinuosa. Dejamos la costa porque vamos ascendiendo, alcanzando las nubes. Pero el mar sigue al fondo. Es tan pequeña la isla que el mar puede verse desde casi todos sus rincones. En la ascensión, se sigue viendo el mar y se siguen viendo las nubes. Entramos en el mar de nubes. No es una denominación poética…o sí. ¿Puede haber algo más poético que juntar en una sola frase dos términos como mar y nubes? En la costa el mar, mar de agua salada. En la ascensión, el mar, el mar de nubes.


mar al fondo -

entre las nubes

la cima del monte


Se ha perdido el mar. Es el interior de la isla. Se sucede la vegetación. Cambia a cada paso, al igual que cambia la temperatura y el clima. Ahora, sol; ahora, lluvia; vuelve el sol, vuelve la lluvia…El camino se eleva. Vamos alcanzando el mar de nubes en algunos tramos. La montaña aparece y desaparece de nuestra vista. Y el viento…sigue el viento.


suenan las piedras

del camino al pisarlas -

rumor del viento


Una parada. Ha desaparecido la lluvia y el viento. Sol de la mañana. Los pasos siguen por una senda algo sinuosa y estrecha para llegar al “árbol santo”.


todo lo cubre el musgo -

no llega ell sol

al arbol santo


El “arbol santo”. Su solo nombre me hace rememorar las palabras del gran jefe indio Seattle. Rodeado de piedras, lleno de musgo, en completa humedad…nos cuentan la historia de Moneiba, de los antiguos habitantes de El Hierro y de ese árbol santo que los herreños llaman “Gaoré”.

viento en las ramas -

una historia de amor

junto al Gaoré


miércoles, 31 de agosto de 2011

Un experimento...


Un haiku en cinco idiomas...